jueves, 1 de septiembre de 2011

TELEDERMATOLOGÍA




Obtener el diagnóstico del dermatólogo sin necesidad de acudir a su consulta. La teledermatología no sólo le ahorra al paciente un paseo al hospital, sino que, además, al especialista le puede evitar hasta un 40% de las visitas de los pacientes. Es lo que concluye un estudio publicado en la revista española 'Actas Dermo-Sifiliográficas'.
Esta opción asistencial cada vez cuenta con más argumentos a favor. Estudios previos la proponen como solución para reducir las listas de espera de Dermatología y, ahora, un grupo de expertos liderado por el dermatólogo Sergio Vañó demuestra hasta qué punto podría descongestionar la consulta del dermatólogo.
La clave está en mantener una estrecha colaboración entre los médicos de Atención Primaria y los de Urgencias con los dermatólogos. Es decir, el paciente acudiría a su médico de cabecera o a Urgencias y, después de capturar imágenes de su lesión cutánea, éstas serían enviadas a través de Intranet o del correo electrónico al especialista, quien se encargaría de analizarlas y realizar un diagnóstico.
Se trata de una metodología que ya se aplica en algunos hospitales españoles, sobre todo, según un análisis realizado en 2009 por un dermatólogo del Hospital La Princesa de Madrid, Diego de Argila Fernández-Durán, en Madrid, Andalucía y Extremadura. Tal y como señalaba este especialista, si esta técnica no está más instaurada es por “falta de medios y reconocimiento; también por el desinterés de la dirección de determinados hospitales y de algunas gerencias”.
Con el objetivo de demostrar e incidir en las ventajas de la teledermatología, el equipo de Sergio Vañó recogió las imágenes digitales y la historia clínica de 100 pacientes, la mitad procedentes de Atención Primaria y la otra mitad del servicio de Urgencias del Hospital Ramón y Cajal de Madrid.

Un diagnóstico fiable

Un total de 20 dermatólogos observaron las fotografías y rellenaron un formulario sobre el diagnóstico y el tratamiento. El dictamen médico estaba claro entre un 70% y un 87% de los casos, por lo que, como subraya el doctor Vañó en su artículo, “la teledermatología presenta una elevada validez diagnóstica, especialmente en los pacientes remitidos de Atención Primaria y para patologías infecciosas”.
En cuanto al manejo, el 40% fue tratado a través de teleconsulta (con las indicaciones del especialista al médico general) y el 60% fue derivado al especialista. “La principal causa por la que se decidió la consulta presencial era porque “las fotografías eran de mala calidad o porque la alteración cutánea requería palpación, biopsia cutánea, dermatoscopia, tratamiento presencial como la crioterapia u otras razones como la realización de pruebas de contacto o la toma de cultivos”, matiza el dermatólogo del Ramón y Cajal. En algunas situaciones, es conveniente la consulta presencial, como los pacientes con tumores de la piel.
Ahora, dados los resultados de este estudio español, “sería interesante diseñar un ensayo para evaluar si la consulta por teledermatología es más coste-efectiva que la presencial con el dermatólogo y establecer en qué situaciones es así para poder establecer unas indicaciones o criterios de utilización objetivos de este método”, concluye Sergio Vañó.
FUENTE: ELMUNDO.ES (http://www.elmundo.es/elmundosalud/2011/05/13/pielsana/1305292948.html)

HIPERHIDROSIS: TRATAMIENTO CON BOTOX (TOXINA BOTULÍNICA)


La toxina botulínica tipo A (comercialmente llamada “Botox”) suele conocerse por su aplicación estética en la corrección de arrugas y líneas de expresión. Pero además tiene otras importantes aplicaciones médicas, como por ejemplo en el tratamiento del exceso de sudor (hiperhidrosis). De hecho, la toxina botulínica ha supuesto una auténtica revolución en el tratamiento de esta patología, mejorando de forma significativa la calidad de vida de estos pacientes.

¿Qué es la hiperhidrosis?
El término hiperhidrosis se utiliza para describir la producción excesiva de sudor. Es común, y puede afectar a zonas locales (axilas, palmas, plantas) o de manera generalizada. Sus causas son mútiples; lo más frecuente es que la causa sea idiopática, es decir, sin un factor exógeno. Otras veces este aumento de sudoración tiene un origen endocrino, como el hipertiroidismo. En otras ocasiones pueden ser los fármacos los agentes implicados en la hiperhidrosis. Puede ser un trastorno que afecte de manera importante la calidad de vida y las relaciones interpersonales.


Hallazgos cutáneos y diagnóstico
Los hallazgos cutáneos son simples: un aumento de la sudoración en una o varias regiones del cuerpo. Suele ser el propio paciente el que explica que mancha de sudor las camisetas o que el sudor de sus manos le impide realizar las actividades de la vida diaria. Las zonas más frecuentemente afectadas son las axilas, las palmas de las manos y las plantas de los pies.
El diagnóstico es evidente con la simple inspección del área afectada. En ocasiones puede estar indicado realizar una evaluación analítica para descartar algún trastorno asociado como alteraciones endocrinas.

Tratamiento
Básicamente existen cuatro tipos de tratamientos: fármacos (habitualmente poco efectivos), iontoforesis, la cirugía y la toxina botulínica.
La iontoforesis es una terapéutica física que consiste en la introducción de una sustancia ionizable a través de la piel intacta mediante la aplicación de una corriente continua, es relativamente poco utilizado en nuestro medio, suele indicarse para hiperhidrosis plantares.
La cirugía consiste en seccionar con bisturí o comprimir mediante clips la vía nerviosa que regula la sudoración de las manos, axilas y cara. Para llevar a cabo este procedimiento es preciso utilizar anestesia general y permanecer en torno a 12 horas hospitalizado tras el procedimiento. La recuperación completa se produce a los 2-3 días. Sólo se lleva a cabo cuando el tratamiento médico haya fracasado o haya tenido pocos resultados en el enfermo. La eficacia de la técnica es elevada, pero tiene los riesgos de toda intervención quirúrgica invasiva. Además, en algunos casos tras la cirugía se produce lo que denominamos sudoración compensatoria, efecto indeseado que consiste en una hipersudoración de la espalda y/o los muslos.

El tratamiento con toxina botulínica tipo A (“Botox”), sin embargo, ha supuesto una revolución en el tratamiento de la hiperhidrosis. Su efecto se debe a un bloqueo selectivo de la función de las glándulas sudoríparas a nivel de la zona de inyección, y por tanto disminuye la producción de sudor ahí donde este fármaco se administra. La aplicación selectiva en las zonas con una sudoración mayor, permite poder actuar únicamente en las áreas que presentan más hiperhidrosis, y evitar así posibles efectos secundarios sistémicos o la aparición de hipersudoración compensatoria. Es un tratamiento muy efectivo cuando se aplica con una técnica correcta, utilizado sobre todo en el tratamiento de las hiperhidrosis de las axilas y de las palmas de las manos. Se aplica mediante microinyecciones en la zona a tratar, tratamiento que dura unos 10-20 minutos y puede realizarse en la consulta del dermatólogo. En el caso de las axilas, no suele ser necesaria anestesia previa (o simplemente anestesia tópica); el paciente hace vida normal después del tratamiento. En el caso de las palmas de las manos, sí que suele ser necesario realizar un bloqueo anestésico a nivel de los nervios de la muñeca. El tratamiento debe repetirse cada 6-9 meses, ya que el efecto de la toxina botulínica es temporal. La disminución de sudor, prácticamente total, comienza a los pocos días tras el tratamiento. La aplicación de toxina botulínica para el tratamiento de la hiperhidrosis es un procedimiento que produce una elevada satisfacción en el paciente y permite mejorar de forma importante su calidad de vida.